CCon fines didáctictos y para acercar la terapia Gestalt al lector, Cristina M. Pastor Martín (Terapeuta Gestalt en Apraxia Psicología) y Encarni Fernández Cano han seleccionado y transcrito algunas partes del artículo “La terapia Gestalt en la actualidad*” de Serge Ginger, traducido al español por Miguel Albiñana. En la transcripción se han respetado las erratas del texto original.

 

Historia

La terapia Gestalt (1) se considera a menudo, en la actualidad, como el prototipo de laS Psicoterapias llamadas “humanistas existenciales”. Se caracteriza por el hecho de que están centradas en la existencia real de cada individuo, más que sobre su teoría estructurada, preestablecida y generalizable.

Así, por ejemplo, el psicoanálisis tradicional postula que cada ser humano se desarrolla sucesivamente a través de varios estadios determinados (oral, anal, genital) y que el Edipo es universal; en cambio la Gestalt insiste en la originalidad irreducible de cada persona, parcialmente predeterminada por su herencia, su desarrollo fetal, su educación precoz y su desarrollo social, aunque, sin embargo, libre y responsable de explotar, a su propia manera y durante toda su vida, las vicisitudes de la existencia. Lo que resumo permitiéndome parafrasear a Sastre (2):

“Lo importante no es lo que han hecho de mí, sino lo que hago de lo que han hecho de mí”

La terapia Gestalt fue fundada por el psiquiatra y psicoanalista alemán Fritz Perls (1893-1970), asistido por su mujer Laura y sus primeros discípulos: Paul Goodman e Isadore From.

En 1942 Perls redacta su primera obra: “Yo, hambre y agresión”, en África de sur (a donde huyo de las persecuciones nazis). La primera edición se subtituló “Una revisión de la teoría de Freud”. En efecto, Perls, todavía era psicoanalista pero se permite contestar una parte importante de los postulados de su maestro, subrayando ya, particularmente, la importancia del cuerpo, de las sensaciones, de un acercamiento holístico del momento presente, del contacto directo, de la agresividad dental (3) y de la responsabilidad existencial.

ALGUNOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES E IDEAS CENTRALES

?¿Qué es lo que aporta de novedoso, de revolucionario, esta nueva terapia?

Ante todo, un sentimiento de libertad y de creatividad.

El psicoanálisis había subrayado nuestro determinismo histórico: estábamos condenados a repetir constantemente, bajo diversas formas, en gran parte inconscientes, los comportamientos defensivos elaborados durante nuestra primera infancia (“compulsión de repetición).

El conductismo había subrayado nuestro determinismo geográfico: el ambiente nos modela y las costumbres se reforzaban en un círculo vicioso inexorable.

Y he aquí que la Gestalt valora nuestra parte de libre albedrío y de responsabilidad. En lugar de repetir, podemos crear, imaginar conductas nuevas, experimentar sentimientos encubiertos o prohibidos por nuestra educación o nuestro contexto social. En contestación anarquista radical del “american way of life”, se confronta a los modelos de “normalidad”: cada uno se desarrolla a su propio ritmo y según sus propia vías.

Las lágrimas y la rabia ya no son signos de debilidad, sino de liberación auténtica; la homosexualidad no es ya una “perversión”, sino una orientación personal; la riqueza material, el poder, el conocimiento, el sacrificio se cuestionan en provecho de la alegría y de la intensidad de la vida. Nuestro primer “deber” es el de ser felices y de irradiar nuestra felicidad.

 “Lo que más podemos hacer por los otros es sobre todo ser felices nosotros mismos” (Alain, citas acerca de la felicidad”,1928)

Un acercamiento global y encarnado

La terapia Gestalt propone una síntesis entre varias corrientes europeas, norteamericanas y orientales: psicoanálisis, psicodrama, acercamientos psicocorporales, fenomenología, existencialismo, psicología Gestalt, zen.

Insiste en la importancia entre el aquí y el ahora (que por supuesto, incluye los restos del pasado y los gérmenes del futuro) y del como (“how and now”, cómo y ahora).

Propone un acercamiento global (holístico) de las cinco principales dimenrsiones del ser humano: físico, afectivo, cognitivo, social y espiritual tal como los simboliza el siguiente esquema (Ginger 1987):

G

Los dos brazos simbolizan la relación: relación con el otro privilegiado (pariente, pareja, amigo); relación con los otros (sociedad).

Las dos “piernas” simbolizan nuestras dos raíces (materia y espíritu) que nos permiten el equilibrio.

La “cabeza” controla y supervisa: De hecho, es más un freno que un motor (por ejemplo: la actividad cortical del cerebro, comparada con las pulsiones límbicas profundas y que movilizan) (5).

Lo importante es la interacción sistémica entre estos cinco polos y no el desarrollo aislado de cada uno.

En  cada sesión de trabajo gestáltico, al igual que en el conjunto de la terapia, las cinco dimensiones están habitualmente presentes y a menudo explícitas: el cuerpo, sus sensaciones y sus movimientos: los afectos emocionales: la toma de conciencia intelectual; la dimensión social Inter-relacional; el sentido profundo del comportamiento y lo vivido por el cliente (6).

Como continuación a las investigaciones de Ferenczi y de Reich, la Gestalt propone “la encarnación del verbo”: la interacción con el terapeuta no se limita al plano verbal. El cliente puede moverse, apretar, lanzar, golpear y abrazar objetos simbólicos (cojines, ropas, papeles etc.), puede expresar, en el cuadro privilegiado del espacio terapéutico, su desesperanza, su rabia, su necesidad de ternura… puede permitirse llorar, gemir o gritar; puede dibujar, esculpir, bailar, reír o cantar. Todo su ser se moviliza. Se autorizan provisionalmente todos sus comportamientos infantiles o socialmente  inhibidos.

Toda puesta en acción está, por supuesto, acompañada de una verbalización emocional “en caliente”, junto con una toma de conciencia racional y compartida. De esta manera, la “puesta en acción” deliberada -eventualmente animada por el terapeuta gestáltico- se opone al “acting” impulsivo. Justamente denunciado por el psicoanálisis, este último es un cortacircuito para la toma de conciencia: en cambio, al contrario, la dramatización favorece el proceso para hacerlo más evidente (Ginger,1987, pg 48)

De manera general, la amplificación se busca deliberadamente y permite de alguna manera observar con lupa los fenómenos: el terapeuta puede sugerir que se persiga y amplifique un micro gesto espontáneo (movimiento automático del pié, torsión o crispación de los dedos o de la mandíbula…) a fin de desembocar en un gesto significativo que había quedado inconsciente. De esta manera, estos micro-gestos se tratan como una especie de “lapsus del cuerpo” que permiten fructíferas asociaciones.

El Proceso

Es importante subrayar que el análisis cuidadoso del proceso en curso, en el aquí y ahora de la sesión terapéutica es, ante todo, un revelador de los mecanismos de defensa y adaptación elaborados en el curso de la existencia –ajustes creativos del organismos más o menos conseguidos en su entorno familiar y social.

Fritz Perls gustaba resumir el acercamiento gestáltico en cuatro palabras:

Tú y yo  (you and me)

Ahora y como (Now and how) (7)

A menudo y en una escala más manipulable, el aquí y ahora reproduce el “en otra parte y más adelante” Se trata, en definitiva, de estar atento (awareness) (8) al proceso de lo que sucede aquí y ahora entre el cliente y el terapeuta –que simboliza el entorno. Así como no se puede concebir un pez sin agua (zen), de la misma manera el individuo no existe sin un campo.

LLas nociones fundamentales de la Gestalt son numerosas, pero están todas ellas ligadas en una coherencia interna – tanto más llamativa cuanto que la Gestalt nace de una síntesis de numerosas y diversas corrientes. El genio de Perls y de Goodman fue concebir un edificio moderno con ladrillos con frecuencia tomados de prestado en otros partes, de construir una Gestalt en la que todo el original es diferente de la suma de las partes.

Varios autores franceses y norteamericanos han subrayado algunas palabras clave de la terapia Gestalt:

Perls y Simkin: I and now, now and how; Goodman: el awareness en la frontera-contacto; Naranjo: presencia, awareness y responsabilidad; Marie Petit: La terapia del aquí y ahora; Ginger: el arte del contacto; Yontef: diálogo, awareness, proceso; Resnick: diálogo, campo, fenomenología; Masquelier: diálogo, hermenéutica y proceso; Robine: frontera-contacto, corporeidad, comunidad.

La responsabilidad existencial

La hermenéutica consiste en descubrir diferentes sentidos en un texto (o en un acontecimiento): se trata de una gestión que pretende conferir uno o varios significados posibles (polisemia) a un conjunto dado (una Gestalt). No hay una verdad en sí (esencialismo), sino una multiplicidad de visiones subjetivas que se enriquecen entre sí. Cada una da sentido a su existencia (existencialismo). El terapeuta no es el que se supone que sabe, sino un “co-descubridor” profesional, que atestigua la seguridad en una serie de expediciones en el seno de espacios interiores, todavía desconocidos, de su cliente.

En esta expedición conjunta, las responsabilidades se comparten: el cliente no es objeto de cuidados pasivos, sino que escoge su camino entre muchos posibles: es su propio terapeuta; el psicoterapeuta, a su vez, no se retranquea en una neutralidad aseguradora. Comparte los riesgos y se implica constantemente, pero de manera controlada. Da cuenta a su cliente de lo que siente por medio de una explotación deliberada de su contratransferencia, utilizando su experiencia y su intuición al servicio del cliente (9)

Esta implicación controlada (Ginger 1987,pg 242) es sin duda una característica bastante específica del acercamiento gestáltico, que no se encuentra ni en las terapias psicodinámicas (de inspiración psicoanalítica), ni en la orientación centrada en el cliente (Rogers), ni en el análisis transaccional. Tal participación interactiva del terapeuta precisa, por supuesto, que él mismo haya analizado, por un periodo largo, sus propios mecanismos proyectivos por medio de una terapia personal profunda y una supervisión permanente.

Noël Sálate (1991) subraya ciertas “bases existenciales”, límites fundamentales que se imponen tanto al cliente como al terapeuta: la finitud, la responsabilidad, la soledad, la imperfección y el absurdo (o la búsqueda de sentido). Para Masquelier (1999, pg 76-85), se trata no tanto de límites  o constreñimientos alienantes sino de “presiones” existenciales vitales, como una fuente de vida dinamizante que permite mantener viva la corriente.

Las “resistencias”

El ciclo de satisfacción de necesidades puede ser interrumpido o perturbado por varias resistencias. Las resistencias no son resistencias al tratamiento, sino mecanismos de defensa que permiten una adaptación provisional –que sólo se hace patológica si se hace rígida con respuestas estereotipadas, anacrónicas o exageradas.

 

Las introyecciones

Notemos, de paso, que la Gestalt libra una guerra sin cuartel contra las introyecciones, importaciones “salvajes” de ideas o de comportamientos extranjeros, propuestos por la cultura familiar (Las injunciones y el escenario del análisis transacional) y social y mal asimiladas por el individuo, sin que sean “redigeridas”.

Cada quien tiene que elaborar su filosofía personal, con agilidad y fluidez (que es lo que según Perls caracteriza a las “buena salud”. Se trata de encontrar un ajuste creativo personal al conjunto de la situación, específica para cada quien en cada instante. Ni ajuste pasivo, adaptación o sometimiento a la presión del medio, ni creatividad sin metas, indiferente a las realidades del entorno. Salirse del todo o nada, manteniéndose en el campo.

 

ALGUNAS TÉCNICAS Y MODOS DE APLICACIÓN

En la terapia Gestalt se utilizan numerosas técnicas, pero no son un factor esencial. Muchas sesiones de trabajo –especialmente en terapia individual- no recurren a estas fórmulas y descansan esencialmente en intercambios verbales. Estas “puestas en situación” no son instrumentos potenciales, pero pueden llegar a ser puntos importantes para desbloquear algunas situaciones o para poner de relieve algunos sentimientos todavía no conscientes.

La silla vacía

Esta técnica fue tomada del psicodrama y es común a varias orientaciones. El cliente voluntario se sienta en el hot seat (“silla caliente”) e imagina un protagonista, que se instala en una silla vacía frente a él. En lugar de hablar a su padre violento, el cliente lo imagina presente ahí mismo, sentado frente a él, y se le dirige directamente, permitiendo que la emoción se produzca libremente.

 “Esta puesta en escena evita las reflexiones generales, los comentarios racionales –a los que Perls calificaba de “bullshit” (caca de vaca o estupideces). Es muy diferente decir “mi padre era muy severo y me maltrataba” a gritarle en su cara (siempre dentro de la sesión terapéutica y de manera simbólica…, aportación de Cristina Pastor) “¡eres un cerdo y un cobarde!” (Interpelación directa).

Es importante recordar, con todo, que numerosas sesiones gestálticas de terapia individual o de grupo no recurren a esta técnica de manera regular.

 

La experimentación y los ejercicios

La puesta en acción permite que pasemos de la evocación verbal a la experimentación corporal y emocional. Podemos explorar libremente, en el marco seguro de la sesión terapéutica, sentimientos confusos o de angustia, como el temor a la soledad, el vacío o la muerte, la tristeza, los celos, una rabia destructora… así como expresar también las necesidades latentes de ternura, de amor, de reconocimiento…

De esta manera, la terapia Gestalt propone una tercera vía en relación  al psicoanálisis y al conductismo: ni una tentativa de explicación a partir de causas o traumatismos pasados, ni un aprendizaje de descondicionamiento sugerido, sino una exploración libre, atenta a los ecos interiores individuales (emocionales, racionales, sociales) de cada experiencia vivida. Se trata de una experiencia bien hermenéutica: emergencia sucesiva de “formas” nuevas (Gestalts), descubrimiento de nuevas pistas y de nuevos sentidos, en la visita acompañada a su territorio interior.

Tales ejercicios pueden facilitar la implicación corporal de los que empiezan, pero n están siempre de acuerdo con el espíritu de la Gestalt, que valora la iniciativa libre de cada quien, a su propio ritmo y según sus necesidades específicas de cada momento.

De esta manera, los terapeutas insisten regularmente sobre la libertad permanente del cliente y sobre la responsabilidad en la elección o el rechazo de cualquier sugerencia que venga de fuera: del terapeuta, del grupo eventual o de las presiones socioculturales (introyecciones).

 

Lenguajes

De entre todas las experimentaciones –como en la expresión espontánea del cliente- el terapeuta se muestra atento no solamente al contenido de las palabras, sino a la entonación de la voz, a las posturas corporales, a los micro gestos inconscientes, a la respiración…

Se escucha el lenguaje del cuerpo con la misma awareness que el lenguaje hablado, sin que el terapeuta Gestalt ceda, por ello, al mito bioenergético según el cual “el cuerpo no miente jamás”. Es obvio que el cuerpo no es ni más ni menos fiable que las palabras: un diente me puede hacer sufrir horriblemente  y el cáncer desarrollarse silenciosamente: puede faltar la erección a pesar de un deseo intenso; la sensación de hambre de una persona con bulimia puede camuflar su angustia; el alcohol puede darme la ilusión de estar en plena forma…

El tono y el ritmo de la voz son, en general, muy significativos de la emoción subyacente y no es raro que el terapeuta proponga al cliente extranjero que se dirija a su madre o a su padre de su infancia en la lengua materna (árabe, polaco etc.), sin que comprenda nada de los reproches o demandas formuladas. Poco importa, puesto que es sensible a las posturas y a los tonos… Además, el cliente no se expresa para el terapeuta sino para sí mismo. Puede, de esta manera, cerrar las “gestalts inconclusas” (rabia, cólera o ternura nunca expresadas); puede descubrir sentimientos asociados y compartir después –en la lengua común con su terapeuta- su vivencia interna de la experiencia.

La lengua metafórica se utiliza regularmente: llamada a las imágenes y símbolos arquetípicos habituales (Freud, Jung), pero también evocaciones estrictamente individuales, específicas al cliente; de esta manera, un faro puede tener una significación fálica tradicional, pero puede también evocar para alguien la soledad o incluso un recuerdo personal de un crucero; los cabellos pueden simbolizar la fuerza, pero también la seducción o incluso la vejez…

El sueño

Para Freud, el sueño era la “vía real” hacia el inconsciente. Perls afirma también que el trabajo con un solo sueño podría alimentar ¡el conjunto de una terapia!

En Gestalt, evitamos interpretar un sueño refiriéndolo a principios generales. El terapeuta permite al cliente la iniciativa de sus asociaciones personales y le invita a utilizar las diferentes técnicas ya evocadas: puesta en acción del sueño en el presente, interpelación directa de las personas o elementos del sueño, encarnación sucesiva de estos elementos (considerados como representaciones de diversas facetas del soñador que debe reapropiarse): “¿Puedes hablarle al puente o al camino de tus sueños? Y ahora ¿Qué respondería ese puente o camino?”

ESPECIFICIDAD DE LA TERAPIA GESTALT

TTras este sobrevuelo somero de algunos principios y de algunas técnicas ¿Puede considerarse a la terapia Gestalt como un acercamiento psicoterapéutico realmente específico? Ya he evocado de pasada, varias cosas originales, por lo que me limitaré a recapitular brevemente:

He anotado ya que la Gestalt se sitúa a igual distancia del acercamiento psicoanalítico que del conductual, en una 3ª vía, humanista y fenomenológica: ni análisis causal, ni aprendizaje normativo, sino experimentación individual, a la búsqueda de una vivencia personal profunda y de la construcción de un sentido nuevo.

Más específicamente que la mayor parte de las psicoterapias contemporáneas, subraya la importancia de la parte de libertad del hombre, frente a los determinismos de la primera infancia (aproximaciones llamadas psicodinámicas) y del entorno (aproximaciones conductuales).
Se considera así, no solamente una psicoterapia (que pretende clamar un sufrimiento psíquico), sino una filosofía de la vida existencial, que valora la autonomía y la responsabilidad. Noël Sálate (1995) la ha calificado de “antena terapéutica del existencialismo”. Perls, por su parte, la denominaba “terapia para normales”, y estimaba que su método era “demasiado bueno para reservarlo únicamente a los enfermos”.
Característica de una toma de conciencia llamada “postmodernista”, la Gestalt subraya el enriquecimiento que abastece a la subjetividad individual, en relación a la fría objetividad cientifista e insiste en la originalidad irreducible de cada ser humano;
Desde una perspectiva humanista deliberada, la Gestalt valora la humanidad del psicoterapeuta más allá de la competencia técnica y le propone explotarla en una implicación controlada y compartida de sus propios sentimientos, sobrepasando la empatía, por lo que Perls bautizó la simpatía (enriquecimiento auténtico con una tercera persona exterior),

Fluidez de las técnicas, lo que permite las idas-y-venidas permanentes (Perls), el va y viene entre los acercamientos verbales y no verbales, emocionales y cognitivos, entre la realidad social y fantasmagórica, entre el presente, el pasado y el porvenir.

INDICACIONES PRINCIPALES

La Gestalt parece reunir bazas que permiten augurar la consecución de un amplio desarrollo:

  • Su ágil adaptación, permite un campo de aplicación amplio a individuos cualquiera que sea su edad, (problemas o ausencia de problemas), parejas, familias, grupos u organizaciones en el seno de culturas diversas.
  • Su carácter individualista, tolerante y libertario (incluso hedonista) que concuerda bien con la evolución contemporánea de las sociedades democráticas;
  • Se ha introducido progresivamente en enseñanzas universitarias (Alemania, Argentina, Brasil, Francia, Gran Bretaña, Italia, México, USA, etc.);
  • Su teoría y su praxis son coherentes con las investigaciones actuales de la neurociencias (lugar de la emoción en la memorización y el aprendizaje, relaciones sistémicas de los neurotransmisores, de las emociones, del entorno, etc.)

En conclusión, la terapia Gestalt representa una síntesis feliz de acercamientos científicos y humanistas en la corriente general de integración que caracteriza a las ciencias de la actualidad.

NOTAS:

(1) Gestalt: palabra alemana, utilizada hoy el día en todo el mundo. Pronúnciese gueschtalt. Escríbase con mayúscula cuando se utiliza como sustantivo. Designa una forma estructurada y significativa en la que “el todo es diferente de la suma de las partes”: la cara de la madre es una Gestalt para el niño.

(2) Lo esencial no es lo que se ha hecho del hombre, sino lo que ha hecho de lo que han hecho de él”. Entrevista en la revista Arc, oct 1966, en Sastre, por Cohen-Solal, ed. Panteón Books, New Cork, 85.

(3) Para Freud, la agresividad está asociada a la etapa anal; Perls estima que se desarrolla antes, en la segunda parte de la etapa oral con la aparición de los dientes.

(5) Ver artículos sobre El Cerebro, en Ginger (1987 y 1995)

(6) El término cliente implica que se considera como a un sujeto, libre de su demanda y no como a un paciente pasivo, objeto de cuidados y recetas. “ El cliente es el rey” y se le promueve al rango de “coterapeuta”.

(7) Perls. Gestalt Therapy Verbatim, Real People Press, Moab, 69 (p.44, 71, etc.)  I and Thou= Yo y tu (Thou es la forma enfática de tu, elegida por la rima); nos encontramos con la importancia del Yo/Tu diagonal de Buber (1937).Now and How: ahora y como  ( y no “aquí y ahora” – que parece un pleonasmo).

(8) Awareness. Una especie de estar despierto con atención flotante, de vigilancia global, intelectual, emocional y corporal a los fenómenos en curso, internos y externos.

(9) el psicoanálisis tradicional propone explotar la transferencia (desarrollo de la neurosis de transferencia) y de limitar la contratransferencia; la terapia Gestalt –al contrario- trata de exorcizar la transferencia y de explotar la expresión de la contratransferencia del psicoterapeuta: su sentimiento emocional y corporal le sirve, de alguna manera, de “brújula”

*Puedes leer el artículo original en: Revista de Terapia Gestalt: Gestalt, Teoría y Técnica. 2005, AETG, Madrid.