Antes de nada, es importante distinguir entre un niño al que se le dan mal las matemáticas y otro que realmente tiene dificultades graves en esta área. Los niños con discalculia tienen un rendimiento en matemáticas significativamente inferior al del resto de los alumnos, estando su nivel dos o tres cursos por debajo del que debería dada su edad y curso. Aunque en algunos casos puede estar asociado a dislexia o TDAH, en otros solo hay afectación de este campo, con lo que muestra un rendimiento dentro del promedio en otras áreas académicas.

Entonces, ¿qué es la discalculia? se trata de una dificultad específica para el aprendizaje de las matemáticas, afectando no sólo al área escolar, sino también a la vida cotidiana del niño (por ejemplo, para manejar el dinero o aprender las horas). Se cree que alrededor del 6% de la población podría padecerla. En estas habilidades matemáticas debilitadas incluimos el cálculo, la capacidad para resolver un problema y la comprensión de los números.

Entre los indicadores que pueden señalar la posible existencia de este trastorno de aprendizaje asociado a las matemáticas estarían:

 

1. la necesidad de contar con los dedos más allá de 3º de Primaria,

2. la dificultad para hacer cálculos aproximados,

3. dificultades para contar para atrás,

4. problemas para manejar números grandes,

5. dificultades en la seriación de números,

6. problemas para memorizar las tablas de multiplicar,

7. dificultad para poder saber qué operación matemática usar para resolver problemas.

Si existen sospechas de que pudiera estar presente esta dificultad, es esencial acudir a un profesional de la pedagogía o psicología educativa que pueda ayudar a determinar si se trata de una dificultad específica de aprendizaje. Existen varios instrumentos para diagnosticar si se padece discalculia. Éstos deberán incluir la evaluación de la capacidad intelectual, de las capacidades numéricas y de cálculo, las funciones ejecutivas y las capacidades visoperceptivas y visoespaciales.

A través de estas pruebas estandarizadas, y entrevista con los profesores y padres, se podrá determinar si existe o no discalculia y poder comenzar así con tratamiento psicopedagógico especializado, que siempre deberá ir acompañado por adaptaciones en el centro educativo.

Dichas adaptaciones deberían incluir, entre otras:

  • Permitir el uso de las tablas de multiplicar en clase y durante los exámenes.
  • Elementos que puedan ser manipulados por el estudiante y que le ayudan a manejarse.
  • Tiempo extra para terminar ejercicios y exámenes.
 
Carolina López Jiménez
Lda. Psicólogia y Psicopedagogía.
Apraxia Psicología