6 razones de por qué negociar y no imponer

  1. Nos permite vivenciar en primera persona cómo resolver diferentes situaciones que a priori nos pueden resultar conflictivas o no sabemos cómo resolverlas y que si no se resuelven de una manera óptima y responsable, puede dar lugar a una situación de crisis o algo que queda sin solucionar y que genere a su vez un mayor dilema.
  2. Supone ponernos en el lugar de la otra persona y por tanto empatizar con ella, de tal modo que ambas partes analicen la situación desde ambas perspectivas, sin dejarnos llevar excesivamente por nuestro estado de ánimo, ganas de dialogar o situación o momento personal concreto.
  3. El proceso de negociación consiste en llegar a un acuerdo y beneficio mutuo mediante el diálogo y la conversación, es decir, nos encontramos en el mismo plano, y por el contrario, imponer o chantajear supone la primacía de una de las partes frente a la otra donde apenas surgen ejemplos de escucha activa y donde sólo obtiene beneficio una de las partes implicadas.
  4. Negociar se identifica con tener en cuenta al otro para llegar a un acuerdo común e imponer se identifica con tener en cuenta mi opinión para llegar a un acuerdo personal o propio.
  5. Negociar es entender cómo la importancia de a veces ceder, hacerse respetar y valorar la autoridad frente al autoritarismo son algunos de los pilares básicos en las relaciones interpersonales.
  6. Cuando negociamos, analizamos y juzgamos lo que es justo y lo que no y además, aprendemos a valorar el criterio razonado que la otra persona nos está mostrando.

 

Por lo tanto, negociar es una manera positiva de comunicarnos y que a su vez, nos sirve para no sólo valorar a la otra persona sino también para valorarnos a nosotros mismos y llegar así a un acuerdo común.