En el mundo del desarrollo personal, la regulación emocional es un concepto fundamental que nos ayuda a desarrollar una vida consciente y en equilibrio personal. El concepto de regulación emocional engloba una serie de procesos mediante los cuales las personas gestionamos, modulamos y canalizamos nuestras emociones de manera saludable y adaptativa.

En este artículo, exploraremos en profundidad qué es la regulación emocional, los pilares clave que la sustentan, las competencias asociadas, así como su aplicación práctica en situaciones difíciles. Además, si continúas leyendo hasta el final encontrarás recomendaciones sobre cómo aprender a regular tus emociones, ya sea a través de la terapia psicológica, cursos u otras estrategias.

¿Qué es la regulación emocional?

La regulación emocional se refiere al proceso mediante el cual las personas somos capaces de reconocer, gestionar y modular nuestras emociones en función de las demandas del entorno y nuestros propios objetivos y valores. Implica la capacidad de reconocer, comprender y modificar o modular las emociones de manera adaptativa, promoviendo así el equilibrio emocional y la salud psicológica.

Competencias de la regulación emocional

La regulación emocional se sustenta en 3 pilares o competencias fundamentales. Autoconciencia o consciencia emocional, aceptación o tolerancia de las emociones y modulación emocional. A continuación explicamos cada una de ellas:

  1. Consciencia emocional: Consiste en la capacidad de identificar y comprender las propias emociones, así como las de los demás, de manera precisa y detallada. Reconocer la propia emoción, desde que se forma en una emoción intensa como miedo, ansiedad, ira o alegría, hasta que se transforma en algo sutil y delicado como un sentimiento de temor, inquietud, enfado, malestar o satisfacción. El trabajo psicoterapéutico que trabajamos los psicólogos y psicólogas consiste en ampliar esta consciencia emocional.
  2. Aceptación o tolerancia emocional: Implica la capacidad de aceptar y sostener las experiencias emocionales intensas sin rechazarlas, sin sentirnos abrumadas o desbordadas por ellas. Para eso es necesario aceptar la emoción, darle un significado positivo, útil dentro de nuestra vida, una emoción bien gestionada puede ser algo muy valioso para adaptarnos a nuestro entorno o bien el motor que nos informe que tenemos que actuar cuanto antes para salir de la situación en la que nos encontramos.
  3. Modulación emocional: Cuando nos emocionamos, de primeras solo nos emocionamos. Después es cuando viene esto de la regulación emocional, si hemos alcanzado los pilares 1 y 2, entonces estamos preparadas para regular nuestras emociones.
    Para ello tenemos que relacionarnos con nosotras mismas o con nuestra emoción de manera pacífica y amable de tal forma que demos tiempo a que nuestra emoción vaya desvaneciendo y podamos dar paso aquello que deseemos en este momento, a nuestro deseo, objetivos, valores y voluntad con la que podamos elegir qué queremos hacer ahora.

Aplicaciones de la regulación emocional en situaciones difíciles

Situaciones en las que se puede aplicar la regulación emocional

¿Queda excesivo decir para todo? Desde para cocinar, dar un paseo, hacer una entrevista de trabajo, resolver un problema de comunicación con tu pareja o compañeros de trabajo, Desde para pedir un aumento de salario, como para decir No, a algo que no te interesa; para tener una relación sexual, elaborar el duelo de un fallecimiento, educar a tus hijos/as, profundizar en la practica deportiva, hacer un examen… No, no es excesivo, para todo se puede aplicar una buena regulación emocional, de hecho, la inteligencia emocional es un requisito indispensable para vivir de forma satisfactoria.

No obstante, sin duda, y sobre todo con lo que tiene que ver con el trabajo que a diario desarrollamos en nuestra consulta psicológica la regulación emocional es especialmente útil para resolver:

  • Conflictos interpersonales: Manejar emociones como la ira o el resentimiento para resolver conflictos de manera constructiva.
  • Estrés laboral: Regular el estrés y la ansiedad para mantener un rendimiento óptimo en el trabajo.
  • Situaciones de duelo: Gestionar emociones como la tristeza y la pérdida en procesos de duelo y adaptación.

Cómo aprender a regular las emociones

Existen diversas estrategias y recursos para aprender a regular las emociones. No es algo que se aprenda en un par de semanas. Aprender a regular las emociones es un aprendizaje continuo que nos puede llevar toda la vida. Pero sin duda, el primer paso o los primeros pasos son muy importantes.

  • Terapia psicológica: La terapia presencial o la terapia online nos proporcionan un espacio seguro con un profesional cualificado que nos ayuda a explorar y trabajar en la regulación emocional.
  • Cursos y talleres: Participar en cursos y talleres, por ejemplo de relajación, meditación o mindfulness, puede brindarnos herramientas prácticas y técnicas efectivas.
  • Autocuidado: Practicar actividades como la meditación, el ejercicio físico regular, mantener relaciones sociales de apoyo y cuidar de las necesidades básicas de descanso y alimentación puede contribuir significativamente a nuestra regulación emocional.

En resumen, aprender a regular las emociones es un proceso clave para promover nuestro bienestar psicológico y la adaptación saludable a las demandas de nuestra vida. Ya sea a través de la terapia psicológica presencial, la terapia online, o mediante otras estrategias, es posible desarrollar y fortalecer estas habilidades para vivir de manera más plena y satisfactoria.

Si estás interesada/o en mejorar tu regulación emocional, no dudes en contactarnos para obtener más información y comenzar este importante viaje hacia tu autocuidado emocional.

Mario Pastor Martín
Psicólogo en Apraxia Psicología