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Déficit de atención-Hiperactividad (TDAH)

Deficit atencion educadores
• En este apartado pretendemos ofrecer al lector algunas características sobre la distínta sintomatología y dificultades psicológicas y emocionales que podemos sufrir las personas.

• Los contenidos que mostramos a continuación se basan en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría.

• Al usar claves diagnósticas se corre el riesgo de etiquetar simplistamente la complejidad de la persona.

• Por este motivo, en Apraxia Psicología entendemos las claves diagnósticas como criterios estadísticos que engloban determinadas caraterísticas psicológicas, y sugerimos un uso comedido y respetuoso de ellas. Desde nuestra forma de trabajo proponemos entender a la compejidad de una persona, no desde un diagnóstico, sino desde su integridad personal.

E

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno multicausal de inicio en la infancia, es decir, que tiene su origen tanto en factores genéticos, como orgánicos (neurobiológicos) y ambientales y cuya manifestación clínica comienza a identificarse en la edad infantil.

Su manifestación clínica se vertebra en base a tres características: dificultades para mantener la atención, hiperactividad o gran cantidad de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos, que podría llevar a la persona a tener dificultades de integración en diferentes contextos socio-culturales.

Teniendo en cuenta las características predefinidas de estos contextos surgen los tres subtipos actualmente existentes en función del síntoma predominante y que en el DSM-IV aparecen con la siguiente nomenclatura:

F98.8 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio del déficit de atención [314.00]. Cuando han persistido por lo menos durante 6 meses 6 (o más) síntomas de desatención (pero menos de 6 síntomas de hiperactividad-impulsividad).
F90.0 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo con predominio hiperactivo- impulsivo [314.01]. Cuando han persistido por lo menos durante 6 meses 6 (o más) síntomas de hiperactividad-impulsividad (pero menos de 6 síntomas de desatención).
F90.0 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado [314.01]. Cuando han persistido por lo menos durante 6 meses 6 (o más) síntomas de desatención y 6 (o más) síntomas de hiperactividad-impulsividad.

La sintomatología asociada a este diagnóstico es:

Dificultades de atención: Se refiere a la ausencia, carencia o insuficiencia de las actividades de atención, orientación y mantenimiento de la atención hacia un objetivo concreto. Se puede manifestar tanto en el tiempo en el que se mantiene la atención consiguiendo un rendimiento adecuado en la tarea como en el nivel de profundización sobre la misma. Es importante destacar que los problemas atencionales en el TDAH se manifiestan en 2 o más contextos, es decir, no sólo en tareas académicas o en el ambiente escolar sino también en el contexto social y familiar. Estas dificultades se concretan conductualmente en:

  • Dificultad para establecer un orden en sus tareas o pequeñas responsabilidades en casa.
  • Le cuesta “ponerse en marcha” (para vestirse, hacer los deberes,…), ya que se distrae fácilmente con estímulos irrelevantes.
  • Presenta problemas para mantener la atención hasta finalizar sus tareas y tiende a dejar una actividad por otra al poco rato de haberla empezado, dejando varias inacabadas.
  • Suelen distraerse con facilidad ante estímulos irrelevantes.
  • Pierde u olvida cosas necesarias (agenda, abrigo, bufanda, cartera, juguetes,…).
  • Parece no escuchar cuando se le habla, tiene dificultades para seguir la conversación adecuadamente, así como para seguir las normas de un juego o actividad propuesta, o para obedecer ya que no está atento cuando se da la orden.
  • A menudo olvida sus obligaciones cotidianas (cepillarse los dientes, recoger la ropa,…).
  • Puede tener problemas para seleccionar lo que es más importante, comete errores por descuido en las tareas escolares u otras actividades, al no prestar suficiente atención a los detalles.
  • Dificultades para prestar atención a dos estímulos alternativos o simultáneos (por ejemplo escuchar al profesor y tomar notas al mismo tiempo,…)
  • Con frecuencia evita o se resiste ante tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido y/o un grado de organización elevado.
  • Barkley enfatiza los problemas que tienen para demorar la gratificación y para resistir la distracción entre los principales determinantes de las dificultades de atención. Según sus propias investigaciones, estos niños se aburren más rápidamente con su trabajo y sienten una mayor atracción por los aspectos más gratificantes o divertidos de cualquier situación (Barkley, 1995). Por lo tanto se distraen con gran facilidad interrumpiendo su tarea para dedicarse a lo gratificante sin finalizar lo importante.

Hiperactividad: Se define como actividad excesiva o inapropiada, ya sea motora (de movimiento) o vocal (hacer ruiditos constantemente con la boca, tararear…) en momentos o situaciones en que se requiere no hacerlo. Se diferencia de un comportamiento muy activo en que no está dirigida a fines concretos , causando problemas de adaptación significativos al niño que padece el trastorno por no ser voluntarios ni útiles para la actividad que se está desarrollando. Son ejemplos el mover las piernas mientras se escribe, toquetear el vaso con la mano izquierda mientras que con la derecha se come etc.. Son manifestaciones de la hiperactividad:

  • Movimiento frecuente de pies y las manos (balancear el pié, dar golpecitos con el lápiz o los dedos, jugar con pequeños objetos..).
  • Se mueve con frecuencia en su asiento (cambiando de postura, balanceándose,…), a menudo se levanta en situaciones donde debería permanecer sentado.
  • Le cuesta entretenerse o dedicarse a actividades tranquilas (acostumbran a tener preferencia por juegos y actividades movidas).
  • Con frecuencia va de un lugar a otro sin motivo aparente, a veces corre o salta en situaciones poco apropiadas. Puede verbalizar sensación de inquietud interna a pesar de ser capaz de estarse quieto.
  • Habla excesiva (no pueden callar en clase..). Hacen ruiditos con la boca o tarareo.

Impulsividad: Es la falta de autocontrol o incapacidad para inhibir la conducta. Tienen dificultades tanto para controlar su conducta como para regular sus emociones (cuando se enfadan no controlan la rabia), como manejar sus pensamientos (organizarlos, callar algunos..). Se manifiesta por impaciencia, dificultad para aplazar respuestas y para esperar el turno, interrumpiendo con frecuencia a los demás. Estas dificultades hacen que el niño con TDAH parezca exigente y egocéntrico teniendo consecuencias negativas en su adaptación social y escolar.

  • Tienen muchas dificultades para pensar antes de actuar.
  • Se precipita en el habla diciendo cosas en momentos poco oportunos o respondiendo a preguntas incluso antes de que se le hayan acabado de formular.
  • Poca capacidad de previsión y falta de planificación (por ej; se ponen a hacer los deberes sin tener el material).
  • Interrumpe o se inmiscuye a menudo en las conversaciones, juegos o actividades de los demás.
  • Se muestra impaciente, con dificultades para aplazar la gratificación inmediata.
  • Dificultades para seguir reglas y normas.

Dan respuestas precipitadas antes de que se hayan completado las preguntas, dejándose llevar por la respuesta que en el trabajo escolar se traduce en empezar tareas antes de terminar de leer las instrucciones.

La impulsividad puede dar lugar a multitud de accidentes y conlleva conflictos con los adultos así como una mayor tendencia hacia las tareas de riesgo en la adolescencia como la ingesta de alcohol, abuso de tóxicos, actividad sexual precoz o accidentes de tráfico.

Diagnóstico Diferencial:

Es muy importante saber diferenciar TDAH de otros trastornos y/o comportamientos similares pero de origen diferente y con consecuencias muy distintas en el niño de cara al oportuno y eficaz tratamiento multidisciplinar.

En primer lugar hay que diferenciar entre un niño o niña con mucha energía y/o actividad de un niño con TDAH. Sobre todo durante los primeros años de vida entra dentro del rango de la normalidad un amplio margen de conductas tanto en intensidad como en frecuencia, y el desarrollo cerebral no es lo suficientemente maduro como para poder exigir la consecución de algunos ítems prioritarios para diagnosticar TDAH.

Es frecuente confundir la falta de atención en el ambiente escolar con problemas sensoriales, luego es prioritario descartar este origen en la conducta desatencional. Los problemas comportamentales frecuentes en el TDAH pueden confundirse fácilmente en ocasiones con un problema de desobediencia en los cuales hay que trabajar más la tolerancia a la frustración del niño y el manejo parental de límites y normas que terapia farmacológica.

En presencia de casi cualquier trastorno de aprendizaje hay asociada falta de atención debido a la excesiva dificultad que les suponen las tareas escolares. Así, es primordial detectar exacta y concretamente el origen de esa falta de atención y hallar los síntomas primarios y los secundarios al problema.

La atención es una función cognitiva altamente maleable que se ve muy influida por factores tanto externos como internos al individuo, por lo tanto hay que descartar el origen emocional cuando se detectan dificultades atencionales.

En ocasiones los niños expresan conductas desajustadas en los ambientes sociales muy similares a los manifestados en presencia de TDAH pero cuya causa puede ser más un déficit en habilidades de tipo social que una incapacidad para planificar la conducta o regular sus emociones como es en el caso del TDAH.

La dificultad atencional debe diferenciarse de la falta de motivación en ambientes poco estimulantes o en trastornos cuya idiosincrasia motive el no dirigir la atención hacia ciertas tareas u objetivos.

Comorbilidad

Es de suma importancia la identificación de estos trastornos asociados en cada caso, pues influyen enormemente en la evolución del trastorno y es imprescindible intervenir sobre ellos para un tratamiento eficaz que ofrezca un buen pronóstico. Cada caso es único y para detectar las necesidades de cada paciente en base a los trastornos y/o problemas individuales, hay que identificarlos en una evaluación exhaustiva y pormenorizada que dirija eficazmente la posterior intervención. No hay dos casos iguales y no hay dos sujetos con TDAH con los mismos trastornos asociados. También hay que decir que no son frecuentes los casos de TDAH puros sin otros problemas asociados. Los más frecuentes son los trastornos de ansiedad, los trastornos afectivos, los trastornos de conducta, los trastornos del aprendizaje escolar, los trastornos en la comunicación y los trastornos del espectro autista.

Tratamiento

Es fundamental para la evolución y curso del trastorno la detección precoz del mismo, por lo que se aconseja la rápida iniciativa a la hora de acudir al especialista cuando se detecten problemas significativos. El tratamiento depende tanto de los síntomas manifestados como de su intensidad, sin embargo lo más probable es que se haga necesaria la intervención de un equipo multidisciplinar, esto es, un grupo de trabajo coordinado formado generalmente por neurólogo o psiquiatra, psicólogo y psicopedagogo para abordar las áreas de intervención del tratamiento multimodal farmacológica, psicológica y escolar o educativa. A estas áreas hay que añadir las propias que puedan determinar otros posibles problemas asociados que aporte el caso.

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